Cabo de Palos - Islas Hormigas

 

 

A unas dos millas y media de distancia de la costa cartagenera, frente al Cabo de Palos, se sitúa el grupo de islotes y bajos submarinos denominados las Islas Hormigas. El mayor de los islotes, llamado Hormigón Grande, se extiende de Noreste a Sudoeste en una longitud de unos doscientos metros y cuenta con una altura máxima de trece metros.

 

Las Hormigas, junto a las Islas Grosa y Farallón, el escollo de El Mojón, La Manga y el Cabo de Palos forman el llamado Polígono Submarino de Cabo de Palos, en cuyo interior se localiza una densa red de yacimientos arqueológicos, fruto del intenso tráfico marítimo transcurrido en la zona desde la antigüedad y de la abundancia de naufragios localizados a lo largo de un litoral de tan sólo 28 kilómetros pero de una peligrosidad extrema.

 

La abundancia de terribles secos o bancos de arena y la peligrosidad de los bajos de las islas obligó a la Comisión Nacional de Faros a proyectar la instalación de una faro en la zona en la primera mitad del siglo XIX. A un primer proyecto de construcción de un faro en el Cabo de Palos, elaborado por Constantino Germán en 1839, siguieron los de José María Borregón, en 1857, Carlos Mondéjar, en 1859, y Leonardo de Tejada, en 1862.

 

El proyecto de Tejada, basado en el anterior de Carlos Mondéjar, fue aprobado finalmente y el ingeniero Evaristo Churruca se encargó de dirigir la obra. El resultado es la actual torre restaurada en la última década del siglo XX.

 

Pero la tardanza en la construcción del Faro de Cabo de Palos - no fue inaugurado hasta 1865- obligó a improvisar con urgencia la construcción de un faro en la propia isla de la Hormiga. Con este fin se aprobó un proyecto de faro de planta cuadrada realizado por Carlos Mondéjar. La tragedia acaecida la noche del día 1 de noviembre del año 1869 demostró la imperfección del proyecto. Aquella noche de difuntos el viento de Levante arrancó, uno a uno, los cuatro muros del edificio, destruyó parcialmente la torre, y acabó con las vidas de la mujer del farero, de tres de sus cuatro hijos y de su ayudante

 

Meses después se elaboraría un nuevo proyecto de faro de hormigón hidráulico y planta circular, que dio como resultado el faro que hoy podemos observar.

 

 

el Faro de Cabo de Palos mide 50 metros (80 sobre el nivel del mar) y lleva avisando a los barcos de lo que hay desde 1865. Desde allí, se puede contemplar un pequeño archipiélago a su frente, las Islas Hormigas.

Aparentemente pacíficas, son en realidad la extensión del Cabo de Palos, el fatídico escollo que en el verano de 1906, hizo naufragrar al Sirio, un barco italiano de emigrantes a América.

 

A los pies del Faro

 

El pueblo de Cabo de Palos, en origen un poblado de pescadores, es hoy principalmente una localidad turística conocida por su gastronomía (en especial por su "caldero del Mar menor", receta local a base de arroz y pescados de la zona.